Descripción del episodio
El padre dominico Rafael Aragón, español nacionalizado nicaragüense, está exiliado hoy en Costa Rica. Llegó a Nicaragua en tiempos de Somoza, vivió la guerra contra la dictadura y abrazó la Revolución sandinista de los años 80, participando en los programas de alfabetización y en el trabajo pastoral y social inspirado en la Teología de la Liberación. En 2022 no le dejaron ingresar en Nicaragua lo que le causó “una profunda crisis personal” y una “gran frustración”. Aragón forma parte de los casi 400 curas y religiosas expulsadas del país. Rafael Aragón explica que su desencanto no fue con la primera etapa sandinista, sino con el regreso de Daniel Ortega al poder, cuando “se abandonaron los principios de economía mixta, antiimperialismo y autodeterminación de los pueblos”, dice. Denuncia que Daniel Ortega y Rosario Murillo se aliaron con viejas élites y se alejaron del pensamiento sandinista. “Los principios básicos de la Revolución (...) no se lograron y el liderazgo de Daniel Ortega se mantuvo en alianzas con la oposición y la contrarrevolución”, denuncia. Antes incluso de la crisis de 2018, el fraile ya criticaba las políticas del gobierno, pero la brutal represión de las protestas de abril de ese año marcó un quiebre definitivo. La Iglesia Católica se convirtió en blanco directo del poder, al abrir sus templos para proteger a los manifestantes atacados por paramilitares, especialmente durante la multitudinaria marcha del 30 de mayo. “Derechos humanos, Estado de derecho y democracia son tres palabras que a Rosario Murillo la ir