Descripción del episodio
La literatura es sin duda uno de los campos de batalla culturales en donde se lleva a cabo, en Argentina y en el mundo, la discusión sobre las influencias istas que modelan la sociedad. Y la literatura infantil no es una excepción, como lo muestra el caso de Caperucita Roja y otros cuentos infantiles que son blanco de críticas acerbas. Por Alejo Schapire, enviado especial en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FILBA). >> Haga clic en la imagen para escuchar la entrevista completa. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires arrancó oficialmente este 25 de abril bajo el signo del feminismo. Después de un 2018 marcado por la irrupción del debate por la legalización del aborto y la consolidación de las cuestiones de género en la agenda pública argentina, la inauguración de la edición número 45 del certamen estuvo a cargo de la antropóloga Rita Segato, referente de la lucha por los derechos de la mujer. La literatura, incluyendo a la literatura infantil, es un terreno propicio a las discusiones sobre ismo. Días atrás, una escuela de Barcelona retiró de sus bibliotecas 200 títulos por considerarlos tóxicos, acusados de reproducir patrones istas. Entre ellos, La Bella Durmiente o el también clásico Caperucita Roja. En los corredores de la feria de Buenos Aires, conversamos con niños que pululaban por los stands sobre literatura infantil. Y lo cierto es que no faltan los adjetivos positivos para calificar al cuento y al personaje de Caperucita Roja. La magia de Caperucita sigue intacta, pero los estereotipos también… Sobre la exclusión de este cuento tradicional y lo que representa conversamos en la feria con una especialista en literatura infantil: Natalia Blanc es autora de la guía La vuelta al mundo en 101 libros para chicos y escribe la columna “Qué vas a leer con tu hijo esta noche” en el diario La Nación. “Me sorprendió la noticia por la contundencia de la prohibición, me hizo inmediatamente pensar en épocas pasadas, cuando por otr