Descripción del episodio
Estados Unidos e Irán desataron una nueva ola de ataques que se vienen multiplicando desde la semana pasada. Ambos buscan el control del estrecho de Ormuz. Mientras Teherán asegura su bloqueo, Washington sostiene que está en funcionamiento y propone un peaje para proteger el paso de los buques. El investigador en el departamento de Guerra del Kings College, Pablo de Orellana, considera que la escalada era inevitable porque el memorando de entendimiento no resolvía los problemas de fondo. Volvieron a sonar las alarmas en Medio Oriente. Irán respondió este martes 14 de julio a los últimos ataques de Estados Unidos lanzando misiles contra Baréin, Jordania y dos petroleros vinculados con los Emiratos Árabes Unidos en la que perdió la vida una personas. El lunes, el ejército estadounidense apuntó durante cinco horas los sistemas de defensa antiaérea, radares costeros y capacidades misilísticas iraníes del sur y del oeste, siempre con el objetivo de impedir que Teherán mantenga el control del estrecho de Ormuz. Este martes a primera hora Estados Unidos lanzó una andanada de misiles. Cuatro nuevas explosiones se oyeron cerca de Bandar Abás, ciudad portuaria del sur de Irán situada en el estrecho de Ormuz, de acuerdo con la agencia de noticias Irna. Para el investigador en el departamento de Guerra del Kings College, Pablo de Orellana, el regreso a las hostilidades era de esperarse porque el memorando de entendimiento “era en realidad un alto el fuego diseñado para quitar las presiones más grandes que estaba sufriendo Trump”, quien ahora está rompiendo los frágiles compromisos. “Este problema viene directamente del hecho de que el alto al fuego no solucionaba ninguno de los problemas: las armas nucleares, el enriquecimiento de uranio ni las exigencias de Irán”, que son la intervención norteamericana, la paz entre Israel y Hezbolá y que Estados Unidos reduzca sus capacidades militares en Medio Oriente. Mercados