Descripción del episodio
El 17 de julio de 1936 el ejército de África se sublevó contra el gobierno en el protectorado español de Marruecos. Un día más tarde la rebelión militar se extendió a las comandancias de la península, pero no triunfó en todas ellas, en las principales ciudades y en la propia capital fracasó. Esta circunstancia transformó lo que un grupo de generales habían planeado como un golpe rápido e indoloro en una guerra civil que duraría casi tres años. Las dos Españas se reorganizaron. La republicana en torno a un gobierno debilitado y con muchas divisiones internas que iría improvisando y se mantendría a la defensiva. La sublevada, que pasó a denominarse nacional, en torno a la figura de Francisco Franco, un general africanista que en octubre fue nombrado comandante supremo por sus compañeros de armas. La guerra tuvo varias varias fases. En el otoño de 1936 las columnas sublevadas avanzaron sobre Madrid, pero no consiguieron tomar la ciudad, lo que prolongó el conflicto. En 1937 el frente principal se desplazó al norte. Los sublevados se hicieron con el País Vasco, Cantabria y Asturias desde las zonas que ya controlaban en Navarra y Galicia. En 1938 la ofensiva de Aragón partió la zona republicana en dos. La batalla del Ebro, entre julio y noviembre de 1938, fue la más larga y sangrienta de todas. La derrota republicana permitió a los sublevados hacerse con Cataluña dejando al bando republicano herido de muerte y sin posibilidad ya de recuperarse. Unos meses más tarde se rindió Madrid y, con él, lo que quedaba de la zona controlada por la república. La guerra terminó el 1 de abril de 1939. La guerra pronto adquirió dimensión internacional. Alemania e Italia enviaron al bando sublevado material y unidades militares como la Legión Cóndor y el Cuerpo de Tropas Voluntarias. La Unión Soviética suministró aviación, carros de combate y asesores al Gobierno republicano, pagados en buena parte con las reservas de oro del Banco de España trasladadas a Moscú en 1936. Junto a eso uno