Descripción del episodio
Eddard Stark cruzó a caballo las imponentes puertas de bronce de la Fortaleza Roja. Estaba magullado, cansado, hambriento e irritado. Aún no había descabalgado, y soñaba con un largo baño caliente, una gallina asada y un colchón de plumas, cuando el mayordomo del rey le dijo que el Gran Maestre Pycelle había convocado una reunión urgente del Consejo. Se solicitaba que la Mano los honrara con su presencia en cuanto lo considerase conveniente. —El momento más conveniente sería mañana por la mañana —gruñó Ned mientras descabalgaba. —Transmitiré vuestras disculpas a los consejeros, mi señor —dijo el mayordomo con una profunda reverencia. —No, maldita sea —suspiró Ned. No era conveniente ofender al Consejo incluso antes de empezar su trabajo—. Iré a verlos. Pero antes quiero ponerme algo más presentable. —Sí, mi señor —asintió el mayordomo—. Os hemos preparado las antiguas habitaciones de Lord Arryn, en la Torre de la Mano. Espero que os resulten adecuadas. Haré que suban vuestras cosas allí.