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Fronteras malditas

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La ContraHistoria Fronteras malditas Listo para escuchar
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Descripción del episodio

Las fronteras que vemos en cualquier mapa parecen que siempre han estado ahí que son naturales, pero no es así. Existen fronteras naturales, por supuesto, suelen coincidir con ríos lo suficientemente anchos o cordilleras suficientemente altas. Ese es el caso de los Pirineos, donde la frontera natural y la política coinciden. Pero incluso ahí caben excepciones como los valles de Arán y Valcarlos. España, de cualquier modo, es mal ejemplo para entender la frontera moderna porque las suyas son antiguas y casi todas se fueron haciendo poco a poco y desde abajo. Durante la mayor parte de la historia las fronteras no eran líneas, sino zonas de transición muy porosas y con contornos difíciles de definir. La idea de que un país acaba en una línea bien definida empezó con la Paz de Westfalia de 1648 y culminó en el siglo XIX con los tratados de límites. A partir de aquí la mayor parte de las fronteras del mundo no surgieron de la geografía sino de una mesa de negociación. Un mapa político es por lo general una construcción que nos habla de intereses concretos de personas concretas. El acuerdo Sykes-Picot de 1916 repartió el moribundo Imperio otomano entre Francia y el Reino Unido mediante una serie de líneas recta trazada sobre un desierto que apenas conocían. Los británicos hicieron además tres promesas contradictorias sobre el mismo suelo. De aquel reparto nacieron Irak, Siria, el Líbano y Jordania, Estados artificiales en los que metieron a la fuerza a sunitas, chiíes, kurdos, cristianos y alauíes bajo las mismas bandera. Los kurdos, hoy 40 millones de personas, se quedaron sin Estado y están repartidos entre cuatro países. La Conferencia de Berlín de 1884 estableció las reglas para que los europeos se repartiesen África sin contar con los africanos, naturalmente. El principio de ocupación efectiva disparó la carrera por plantar banderas. El 30% de las fronteras africanas son líneas rectas perfectas que parten pueblos como los somalíes, los bakongo o los yoruba, o enci