Descripción del episodio
El sofocante calor que azota Francia desde hace casi una semana se hace más intenso con 49 departamentos y 35 millones de personas en alerta roja. Casi 2.000 centros escolares se ven afectados al carecer de aire acondicionado o suficientes ventiladores. Algunos centros han pedido no llevar a los niños a clase y otros restringen horarios. Están previstas temperaturas a la sombra de 43 grados en Burdeos y a 40 grados en ciudades como Toulouse o París. La canícula durará varios días. Este lunes a las ocho de la mañana en París, el termómetro ya marcaba 26 grados a la sombra y durante el día se prevén casi 40. “Es insoportable, la verdad. Los niños lo sufren mucho y más en esta última etapa del curso”, explica Isabel, madre de dos hijos, Théo de 11 años, y Milo, de seis, escolarizados en un establecimiento de la calle de la Villette, en el distrito 19 de París. “Nos dejan coger botellas y tirárnoslas y así nos mojamos, nos cogemos hielo, nos los ponemos en la camiseta”, explican los niños. El calor asfixiante ralentiza el ritmo, a menudo frenético, de las primeras horas de la mañana. Hay menos afluencia que otras veces. Muchos niños se han quedado en casa, pero otras familias no han tenido más remedio que llevarlos a la escuela. Y, ¿qué hacemos con los niños cuando los padres trabajan? “Nos han enviado un mail recomendándonos sobre todo ponerles gorras, hidratarlos y, si podíamos, ir a buscarlos a las 13.30, porque al parecer las profesoras van a concentrar todos los aprendizajes, dicen, por las mañanas. Igualmente, las casas tampoco están adaptadas para tenerlos toda la tarde allí. No es la solución”, explica Isabel, quien lleva viviendo en París 12 años. Pero esta solución es muy complicada para muchas familias como en el caso de Isabela y su marido Hugo, porque los dos trabajan. “Ir a buscarlos hoy al mediodía realmente nos supone un problema logístico. Hay que ausentarse en el trabajo y eso no siempre e