Descripción del episodio
Más de 13 mil objetos clasificados como bienes culturales circulaban ilegalmente alrededor del mundo a finales del 2020. El tráfico de dichos bienes ha crecido exponencialmente con motivo de la pandemia de la -19, pues los traficantes, redes criminales y/o terroristas se han aprovechado del cierre de museos, zonas arqueológicas y menor vigilancia para concretar sus delitos. Lo explica así Ernesto Ottone, subdirector General para la cultura de la UNESCO, en Escala en París. "El 2020 ha sido uno de los más terribles para el patrimonio y para el mundo de la cultura en general. De los 95 000 museos en el mundo, el 93% de los museos estuvieron cerrados por al menos tres meses y otros siguen cerraos. Los sitios arqueológicos han tenido menos seguridad y todo el inventariado de las obras no ha seguido su curso normal. Las cifras de nuestros socios, Interpol o la Organización mundial de las aduanas, nos indican que el tráfico ilícito, a través de distintas formas, ha crecido enormemente desde marzo pasado en adelante", indica Ernesto Ottone. La pandemia proporciona a los traficantes condiciones ideales para robar obras de arte y moverlas. Así, en los Países Bajos un cuadro de Van Gogh fue robado el año pasado, y el París se produjo un intento de robo de piedras pertenecientes a la Catedral de Notre Dame, cuando los trabajos de restauración quedaron paralizados durante el primer confinamiento. En mayo del 2020 una operación realizada simultáneamente en 103 países permitió recuperar 19 mil piezas robadas. "Concentrar los esfuerzos en las ventas en línea" Uno de los principales medios que ha permitido el incremento del tráfico de bienes culturales son las redes sociales, en particular Facebook, o sitios de venta en línea como Ebay, o GoAntique, por no citar sino dos casos. Ottone afirma que las redes sociales facilitan el tráfico de bienes. Sin embargo, celebra que tras tres años de "trabajo con Facebook e Instagram, decidieron prohibir o perseguir cuando el tráfi