Descripción del episodio
Te compras un coche eléctrico para ahorrar y, cuando llega el momento de cambiar las ruedas, te llevas el susto de tu vida. Es ahí cuando te intentan vender la idea de que necesitas gomas especiales porque las normales "no aguantan". Hoy vamos a desmontar el marketing de los neumáticos específicos para vehículos eléctricos y a destapar la gran mentira de su duración. Cuando vas al taller, te encuentras con siglas nuevas como HL, marcajes EV, Elect, Enliten o iON, acompañados de un precio que, de media, es un 20 o 30 por ciento superior al de un neumático equivalente para un coche térmico. La industria afirma que los eléctricos son especiales, pero la física es la misma de siempre. Lo que ocurre en realidad es que estamos usando el neumático para tapar las vergüenzas de unos coches que han nacido con un grave problema de sobrepeso y un carácter demasiado brusco. El pecado original es el peso. Un coche eléctrico pesa, de media, entre 400 y 600 kilos más que su equivalente de gasolina. Para soportar esa masa en los nuevos SUVs eléctricos de dos toneladas y media, el índice de carga clásico se quedó corto y la industria inventó el código HL (High Load), capaz de soportar un 10 por ciento más de peso. No es tecnología aeroespacial; está más cerca de un camión, ya que consiste simplemente en añadir más lonas y refuerzos de acero en la estructura para soportar el exceso de peso. El otro gran argumento es el par motor instantáneo que desgasta las ruedas. Para evitar que el neumático se desintegre en 10.000 kilómetros, los fabricantes usan compuestos de goma más duros en la banda de rodadura. El problema es que la goma dura agarra menos en mojado, obligándoles a inventar resinas caras y dibujos complejos para compensar. Al final, pagas más por una rueda que intenta solucionar dos cosas contradictorias: durar mucho y agarrar mucho en un coche demasiado pesado. A esto se suma el desafío del silencio. Al no haber ruido de motor térmico, el zumbido de la rodadura se vuelve