Descripción del episodio
Las artes escénicas han tomado la ciudad de Aviñón, en el sur de Francia, en el marco del Festival internacional de teatro más gran e importante del mundo. La edición 77 cuenta con un nuevo director, el dramaturgo portugués Tiago Rodrigues, quien considera al festival como una manifestación de arte y resistencia. Nuestra enviada especial a Aviñón converso con él. Aviñón vive sus horas más sofocantes. Las calles arden bajo un sol que calienta hasta los 40 grados, pero el Festival internacional de teatro inflama las conciencias con obras sobre el fin del mundo, la violencia de género o la condición humana.Este año se presentan 44 espectáculos del mundo entero, seleccionados por el nuevo director del Festival de Aviñón, el dramaturgo portugués Tiago Rodrigues, quien nos explicó su visión del festival, como una fiesta y un combate.“Hacer un servicio público de cultura es hacer un poco de resistencia en nuestras sociedades y lo mismo aquí en Aviñón, en Francia. Es un combate por la libertad artística, un combate por la libertad de crear obras, seguir los deseos de los artistas. Para eso sirve el Festival de Aviñón. También es un combate por el acceso democrático a un público en gran cantidad, pero también en gran diversidad. Afortunadamente, hoy en día en 2023 podemos todavía convertir esos dos combates en fiesta”, explica a RFI.Por primera vez, el Festival de Aviñón pone de relieve no a un país sino un idioma. En 2023 ha sido la lengua de Shakespeare. Aviñón también ha sido una caja de resonancia de lo que pasa en Francia, con artistas que han denunciado el asesinato hace unos días del joven Nahel a manos de la policía francesa. Una posición del arte que reivindica Tiago Rodrigues.“El Festival de Aviñón siempre fue un foro en contacto con el mundo. Es un festival, es una fiesta,