Descripción del episodio
El gesto cotidiano de pulsar un botón para que los dispositivos enchufados a la corriente funcionen es resultado de 180 años de ingenio, esfuerzo y perseverancia. En España hubo ensayos de iluminación muy puntuales a partir de 1852, pero no fue hasta la década de los setenta, tras la invención de la dinamo de Gramme, cuando el prodigio empezó a extenderse a gran escala. Es llamativo el entusiasmo con que nuestro país se subió al carro del electrón, al mismo nivel que las naciones europeas más avanzadas en la Segunda Revolución Industrial. Pronto se comenzaron a explotar los saltos de agua: Hidroeléctrica Ibérica e Hidroeléctrica Española surgen a comienzos del siglo XX. Poco después se empiezan a levantar grandes presas, como las controladas por la sociedad Saltos del Duero. La República diseña un ambicioso Plan Nacional de Obras Hidráulicas que, pantano a pantano, será ejecutado durante el franquismo.1944 es un año clave por el nacimiento de Iberduero, fruto de la fusión de las grandes hidroeléctricas, y por la aparición de la pública Endesa. Pese a todo, y contra la tendencia dominante en la Europa de posguerra de nacionalizar el sector eléctrico, el capital privado sigue mandando en España. También cuando entra en juego el actor atómico. La llegada de la democracia y el frenazo en las expectativas de crecimiento del consumo dieron paso a una moratoria nuclear que dejó proyectos a medio construir. Las compensaciones se acabarían trasladando a la factura de los consumidores, incluso más allá de la liberalización del mercado eléctrico en 1997. Dos años más tarde el gobierno sac&