Descripción del episodio
La captura de Maduro no puso fin al chavismo; es más, el nombramiento de su vicepresidenta como presidenta interina abrió un nuevo capítulo de la larga crisis venezolana. Si bien Delcy Rodríguez ha dado ciertas señales de apertura como la excarcelación de presos políticos, la situación es más incierta que nunca. Y qué decir la de las venezolanas, en primera línea de la crisis política y económica, que ha empujado a más de 7 millones de personas al exilio. Masaya Llavaneras Blanco pone el foco en esas venezolanas, que siguen pagando el alto precio de la crisis. Junto con su colega Antulio Rosales, la especialista en migraciones y género estudió entre 2013 y 2021 cómo el régimen venezolano se ensañó particularmente con las mujeres. Para describir el efecto del chavismo en el cuerpo de las mujeres, los investigadores hablan de "depredación". "Nos referimos sobre todo a cómo el Estado movió su capacidad, que normalmente hubiera sido en relación a la provisión de servicios sociales y su responsabilidad con la sociedad. En un contexto de crisis, reubicó esa capacidad en la acumulación de poder y de recursos, lo que generó una desmejora muy profunda en los servicios y las condiciones de vida de la población en general", explica la profesora del Centro de innovación global de la Universidad de Huron. La crisis, que también se agravó con las sanciones internacionales, golpeó las necesidades básicas. El hambre, la falta de medicamentos, de electricidad y todas las privaciones expulsaron, de cierta manera, a las mujeres del mercado laboral. En promedio, un 50% de las venezolanas que conformaban la fuerza laboral femenina tuvieron que volver a sus casas: "Pasamos de ser un país que tenía una participación laboral de las muj