Descripción del episodio
En esta entrega de Escala en París les proponemos un viaje culinario junto a un chef de trayectoria singular. Originario de Bolivia, Ricardo Flores creció y se formó en el Mediterráneo, en Barcelona, donde forjó las bases de su identidad gastronómica antes de dejarse llevar por su pasión por la cocina asiática. Instalado hoy en el corazón de París, a pocos pasos de la mítica Ópera Garnier, el chef propone una cocina de cruces culturales y de constante curiosidad. Desde finales de 2025, está al frente de la cocina del restaurante Patio Opéra, donde desarrolla una propuesta que combina técnica, producto e identidad personal. Antes de comenzar a trabajar en distintos restaurantes en España, Ricardo Flores ya había dado sus primeros pasos en la cocina familiar, entre los fogones de un restaurante regentado por su abuela. “Mi abuela ha cocinado toda la vida; desde pequeño siempre he estado en una cocina”, nos explica el chef, que hoy dirige el reconocido Patio Opéra, en el corazón de París. En Bolivia, su abuela llevaba un restaurante en el que trabajaban también su madre y sus tías. De niño, Ricardo pasaba allí la mayor parte del tiempo, rodeado de aromas, técnicas y tradición. Esa herencia familiar se convierte en vocación cuando se instala en España, concretamente en Barcelona. Movido por la curiosidad, comienza a trabajar en distintos restaurantes de la ciudad. El Mediterráneo, una influencia fundadora Durante su etapa en España, Ricardo Flores descubre la gastronomía española y, más ampliamente, la cocina mediterránea, que ejercerá una influencia decisiva en sus creaciones, sus gustos y su recorrido profesional. Hoy, algunos de sus platos reflejan esa fusión de influencias bolivianas y españolas, como una paella reinterpretada que el chef elabora con costillas de ternera, especias latinas y matices asiáticos. Un plato que requiere hasta tres días de preparaci