Descripción del episodio
Pese a la intervención de Estados Unidos, el Ejército israelí sigue sin desalojar a los colonos que, en Qusra, en la Cisjordania ocupada, mantienen bajo asedio a tres familias palestinas. En cambio, su despliegue militar ha agravado la situación de estas familias, que permanecen encerradas desde el 9 de agosto. Reportaje de nuestra corresponsal, Janira Gómez Muñoz. Los soldados han obligado a las tres familias a concentrarse en dos viviendas, han ocupado una tercera y, desde allí, ejercen diversas formas de violencia: les impiden recibir comida de sus allegados e incluso dormir. Las familias aseguran sentirse en una prisión. Qusra pide ayuda a la comunidad internacional. "Es una sensación muy difícil. Mi otro hermano está a dos o tres pasos y no puedo llegar a él", dice Aisha Hamdan, palestina de 35 años, sitiada junto a su madre y su hermano. Ella pasa los días encerrada con ellos en su casa, que se encuentra junto a otras viviendas que el Ejército israelí ha convertido en posiciones militares. Aisha afirma que los soldados les prohíben acercarse a las ventanas y abrir la puerta para limpiar. Aunque, añade, teme más perder la casa si se marcha que a los colonos y soldados que la rodean. "Si me voy, adiós a esta casa. Además, ¿a dónde iría? Los israelíes se quedarían con la casa, pero no se detendrían ahí, sino que avanzarían poco a poco y tomarían el control de tantas casas como puedan", dice. Hablamos con ella por teléfono mientras vemos su hogar desde un alto de Qusra, porque el Ejército ha declarado la zona "militar cerrada" y ya no pueden acceder civiles. Los colonos, sin embargo, siguen moviéndose libremente. También observamos a civiles frente a la casa de Loui Ridi, un palestino-estadounidense que, harto de seguir esta violencia desde Ohio, tomó un vuelo y se plantó en la casa en la que creció. Al llegar, colgó la bandera de Estados Unidos, el gran aliado de Israel, para subrayarlo. "Dejé mi cómoda vida c