Descripción del episodio
La atención psicológica se ha convertido en una de las principales necesidades de las personas con VIH afectadas por el terremoto que golpeó Caracas y otras zonas de Venezuela. Sin embargo, sigue siendo una de las grandes carencias de la respuesta humanitaria, pese a las consecuencias que el trauma puede tener sobre su salud y la continuidad de los tratamientos.Así lo explica Sergio Guzmán, activista venezolano de la organización Wills Wide, en una entrevista concedida a este medio en el marco de la Conferencia Internacional del VIH, celebrada en Río de Janeiro.Guzmán trabaja desde hace años acompañando a personas con VIH y, tras el terremoto, la organización centró buena parte de sus esfuerzos en garantizar que quienes habían visto interrumpido el acceso a los medicamentos pudieran continuar con su tratamiento antirretroviral. Para ello, localizaron a pacientes, facilitaron el acceso a la medicación y prestaron apoyo a quienes tuvieron que desplazarse o lo perdieron todo a causa del desastre.Sin embargo, el activista alerta de que, una vez cubierta la urgencia sanitaria, permanece otra crisis mucho menos visible: la de la salud mental. El impacto emocional de la catástrofe, la pérdida de viviendas, la incertidumbre y el estrés continúan afectando a muchas personas, sin que existan recursos suficientes para ofrecerles apoyo psicológico.En la entrevista, Guzmán advierte de que la salud mental es un elemento esencial para garantizar la adherencia al tratamiento y la calidad de vida de las personas con VIH. Por ello, reclama que las administraciones y los organismos internacionales incorporen la atención psicológica como parte de la respuesta a las emergencias humanitarias, especialmente cuando afectan a poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad.Durante la conversaci