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"Afganistán: las niñas vendidas para sobrevivir a la sequía", exposición de Elise Blanchard

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Descripción del episodio

Una impactante serie fotográfica de la fotógrafa francesa Elise Blanchard, titulada "Afganistán: las niñas vendidas para sobrevivir a la sequía", muestra la tragedia de niñas y adolescentes entregadas en matrimonio para saldar deudas en un contexto agravado por la sequía y la pobreza. La exposición se presenta en Perpiñán, en el sur de Francia, en el marco del Festival Internacional de Fotoperiodismo Visa pour l’Image. Informe de María Carolina Piña. En la provincia afgana de Badghis, las niñas y adolescentes se han convertido en una mercancía que puede venderse para sobrevivir a las dificultades derivadas del cambio climático. Esto es lo que cuentan las fotos de Elise Blanchard. La fotógrafa francesa pasó siete años en Afganistán y documentó los matrimonios de bebés, niñas y adolescentes, sacrificadas para salvar a sus familias de la hambruna. "Este sistema apareció con el cambio climático. La gente vive de la tierra y del ganado. Pero cuando no llueve durante años y la tierra no produce lo suficiente, terminan endeudados. La solución es dar a las niñas en matrimonio, o mejor dicho, venderlas. La tradición en Afganistán es que el novio entrega una dote a la familia de la novia. Y eso ahora puede ocurrir cuando las niñas tienen 2 o 3 años, incluso un mes de nacidas. Eso depende de cada familia. El prometido puede ser alguien a quien se le debe dinero. O un hombre que busca una segunda o tercera esposa. A veces, el contrato se hace con la madre del novio. La dote se paga durante varios años y, cuando se salda la deuda, la niña o adolescente debe ir a vivir con su nueva familia. Es trágico". Las fotos de Elise Blanchard muestran campos áridos que contrastan con los atuendos coloridos de jóvenes casadas cuando todavía eran unas niñas. O mujeres que se tapan la cara, pero que posan con sus maridos e hijas prometidas a hombres a veces mucho mayores. Un sistema que genera ingresos, pero también mucho sufrimiento. "Conocí a decenas d